Posted by : Luis Enrique Alvarado lunes, 24 de noviembre de 2008

Estoy leyendo un libro que les súper recomiendo esta buenísimo es el libro de los mártires de John Foxe de la editorial clie pero lo pueden ver leer en línea también si gustan, déjenme compartirles algunas impresiones.

“La segunda persecución,
bajo Domiciano, el 81 d. C.


Timoteo, el célebre discípulo de San Pablo, fue obispo de Éfeso, donde gobernó celosamente la Iglesia hasta el 97 d.C. En este tiempo, cuando los paganos estaban para celebrar una fiesta llamada Catagogión, Timoteo, enfrentándose a la procesión, los reprendió severamente por su ridícula idolatría, lo que exasperó de tal manera al pueblo que cayeron sobre el con palos, y lo apalizaron de manera tan terrible que expiró dos días después por efecto de los golpes.

La tercera persecución, bajo Trajano, 108 d.C.

En la tercera persecución, Plinio el Joven, hombre erudito y famoso, viendo la lamentable matanza de cristianos, y movido por ella a compasión, escribió a Trajano, comunicándole que había muchos miles de ellos que eran muertos a diario, que no habían hecho nada contrario a las leyes de Roma, por lo que no merecían persecución.

«Todo lo que ellos contaban acerca de su crimen o error (como se tenga que llamar) sólo consistía en esto: que solían reunirse en determinado día antes del amanecer, y repetir juntos una oración compuesta en honor de Cristo como Dios, y a comprometerse por obligación no ciertamente a cometer maldad alguna, sino al contrario, a nunca cometer hurtos, robos o adulterio, a nunca falsear su palabra, a nunca defraudar a nadie; después de lo cual era costumbre separarse, y volverse a reunir después para participar en común de una comida inocente.»

En esta persecución sufrieron el bienaventurado mártir Ignacio, que es tenido en gran reverencia entre muchos.

Este Ignacio había sido designado al obispado de Antioquía, siguiendo a Pedro en sucesión.

Algunos dicen que al ser enviado de Siria a Roma, porque profesaba a Cristo, fue entregado a las fieras para ser devorado. También se dice de él que cuando pasó por Asia [la actual Turquía], estando bajo el más estricto cuidado de sus guardianes, fortaleció y confirmó a las iglesias por todas las ciudades por donde pasaba, tanto con sus exhortaciones como predicando la Palabra de Dios.

Así, habiendo negado a Esmirna, escribió a la Iglesia de Roma, exhortándoles para que no emplearan medio alguno para liberarle de su martirio, no fuera que le privaran de aquello que más anhelaba y esperaba. «Ahora comienzo a ser un discípulo. Nada me importa de las cosas visibles o invisibles, para poder sólo ganar a Cristo. ¡Que el fuego y la cruz, que manadas de bestias salvajes, que la rotura de los huesos y el desgarramiento de todo el cuerpo, y que toda la malicia del diablo vengan sobre mí; ¡sea así, si sólo puedo ganar a Cristo Jesús!» E incluso cuando fue sentenciado a ser echado a las fieras, tal era el ardiente deseo que tenía de padecer, que decía, cada vez que oía rugir a los leones: «Soy el trigo de Cristo; voy a ser molido con los dientes de fieras salvajes para que pueda ser hallado pan puro».

Adriano, el sucesor de Trajano, prosiguió esta tercera persecución con tanta severidad como su sucesor. Alrededor de este tiempo fueron martirizados Alejandro, obispo de Roma, y sus dos diáconos; también Quirino y Hermes, con sus familias; Zeno, un noble romano, y alrededor de diez mil otros cristianos.

Muchos fueron crucificados en el Monte Ararat, coronados de espinas, siendo traspasados con lanzas, en imitación de la pasión de Cristo. Eustaquio, un valiente comandante romano, con muchos éxitos militares, recibió la orden de parte del emperador de unirse a un sacrificio idolátrico para celebrar algunas de sus propias victorias. Pero su fe (pues era cristiano de corazón) era tanto más grande que su vanidad, que rehusó noblemente. Enfurecido por esta negativa, el desagradecido emperador olvidó los servicios de este diestro comandante, y ordenó su martirio y el de toda su familia.

En el martirio de Faustines y Jovitas, que eran hermanos y ciudadanos de Brescia, tantos fueron sus padecimientos y tan grande su paciencia, que el Calocerio, un pagano, contemplándolos, quedó absorto de admiración, y exclamó, en un arrebato:
« ¡Grande es el Dios de los cristianos! », por lo cual fue prendido y se le hizo sufrir pareja suerte.

Muchas otras crueldades y rigores tuvieron que sufrir los cristianos, hasta que Quadratus, obispo de Atenas, hizo una erudita apología en su favor delante del emperador, que estaba entonces presente, y Arístides, un filósofo de la misma ciudad, escribió una elegante epístola, lo que llevó a Adriano a disminuir su severidad y a ceder en favor de ellos.

Adriano, al morir en el 138 d.C., fue sucedido por Antonino Pío, uno de los más gentiles monarcas que jamás minara, y que detuvo las persecuciones contra los cristianos.”
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Tremendas historias no creen? Estamos tan lejos de lo que fue la primera Iglesia de Cristo.

Hermanos estamos tan chiquitos ante estos verdaderos sufrimientos, hoy la Iglesia parece mas un circo que la novia de Cristo.

El libro lo pueden leer aquí Iglesia Reformada

6 Responses so far.

  1. Yamilet says:

    habia leido el libro y es fabuloso.Deberia de darnos verguenza nosotros que nos molestamos si nos dicen cualquier cosa y rapido queremos mandar al tribunal a la gente por cualquier boberia.Tanto que ellos sufireron por el evangelio

  2. Fer says:

    Saludos Luís, ya he tenido oportunidad de leerlo, y es muy revelador con respecto a las persecuciones que sufrieron los verdaderos apóstoles de Jesucristo, buena recomendación.

  3. Yo no lo he leído, pero me da miedo hacerlo.

    Siempre estos escritos nos revelan lo minúsculos que somos y que nuestra "valentía" es cobardía al lado de los primeros cristianos.

    ¿Estaremos a la altura de ellos, encaminados a alcanzar la estatura del varón perfecto?

    Uno más a la lista de lecturas obligadas. Gracias por la recomendación.

    Un abrazo Luis Enrique.

  4. KM says:

    Se ve muy bien, dentro de pronto lo buscare para comparlo, es un tema muy bueno este, a demas que siempre que leo estas cosas, como hoy dia por ejemplo esos misioneros en la india que estan siendo asesinados etc.. me hace ser mas fuerte y apesar de la breve angustia es bueno para reflexionar, y primeramente darle gracias a Dios por la misericordia que ha tenido de nosotros, nomero 2, esforsarnos mas en el sentido de que como dijo el hermano, aveses nos ofendemos por cosas tan tontas en cuestion de alguna persecucion de algun catolico en la familia etc.. que es vergonsozo estar llorando y dandole quejas a Dios en vez de todo tiempo estar dandole Gracias..

    Saludos y muchas gracias por recomendar dicho libro

  5. Me uno a los comentarios anteriores. ¿Seríamos capaces de hacer lo que hicieron estas personas mártires? Si no soy capaz de contestar afirmativamente, debería replantearme como estoy viviendo, porque quizás las comodidades estén nublando la vista.

    Gracias por la recomendación, amigo.

  6. Gracias a todos por sus comentarios la verdad al leer este tipo de libros veo que mi fe es muy pequeña no porque dude de Dios sino que como sabemos la fe sin obras es muerta, lo que estas personas hicieron uff fue tremendo, solamente defendieron el evangelio con su vida, nada mas eso!!! Es lo que me falta!!
    Dios les bendiga

Gracias por vernos!

Gracias por vernos!

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